viernes, diciembre 19, 2008

Periodismo Preventivo (Aplìquese en tiempo de crisis)

Son tres españoles que van viajando por el mundo predicando lo que ellos llaman "Periodismo Preventivo". Hace 2 semanas vinieron a México a explicar su teoría (tan necesaria estos días) y mostrar cómo podemos llevarla a la práctica. El diagnótico que dieron, según mis apuntes, fue: Las notas periodísticas que vemos o leemos o transmitimos pocas veces nos acercan a la realidad, carecen de rigor, no constratan fuentes, tienen sesgo político, traen información incompleta y no especifican origen del problema ni el contexto ni su temporalidad.

Asi las cosas, vemos cómo los conflictos, los prejuicios y la intolerancia son potenciados por los medios de comunicación. Cómo se informa de las personas migrantes como ilegales y como problema, de las personas seropositvas como sidosas, de los conflictos como si no hubiera solución. Los 3 españoles y varias generacions de alumnos y alumnas que han formado creen que en toda guerra y en todo escenario de crisis (institucional, ambiental, social, humanitaria, de derechos humanos) es posible informar de una manera distinta para potenciar la paz y los caminos de resolución de los conflictos. Y esa posibilidad es ese Periodismo Preventivo.

Pero, ¿de qué va esa disciplina? De cambiar el angular con el que vemos y procesamos las noticias. En lugar de visibilizar en nuestras notas únicamente a los actores de la crisis, hay que potenciar al máximo en nuestra información a los actores que están proponiendo soluciones no violentas a las crisis locales actuales. O seam de informar para provocar un cambio social.

Javier Bernabé, el maestro e iniciador y sistematizador de esta disciplina nos decía: "Si hago sólo un reportaje de denuncia, doy un paso, si hago periodismo preventivo y además de denunciar la situación le incluyo contexto y además digo quién y cómo está solucionando esto" podemos ayudar a construir --desde nuestro oficio-- una mejor sociedad.

Los héroes del periodismo local

>En su visita a México de la semana pasada, María Teresa Ronderos rememoraba la ceremonia de premiación del año pasado del Premio Semana-Petrobras al periodismo regional "El País contado desde las regiones" y se emocionaba al grado de sentir que la piel se le hacía chinita.

Ella contó que gracias a una donación de Petrobras, en la revista Semana de Colombia decidieron crear un premio que no galardonara a los mismos de siempre, a las vacas sagradas, a los periodistas que trabajan para las grandes cadenas ni a puro reportero bogotano, como pasa generalmente en los premios nacionales de periodismo en Colombia (cualquier parecido con México es mera coincidencia); éste premio sería para los chiquitos, para los reporteros que son amenazados de muerte pero no tienen dónde exhiliarse, los que tienen que verse diariamente la cara con los corruptos que denuncian en sus notas, los que ganan nada, exponen su vida y no tienen reconocimientos.

En Semana pusieron manos a la obra, buscaron aval del PNUD y de la Fundación Konrad Adenauer, pidieron a periodistas extranjeros de trayectoria reconocida que fueran jurados, y lanzaron la convocatoria inventando categorías novedosas que permitían igualdad de oportunidades:

*Mejor cubrimiento a un proceso regional *Mejor repotaje de prensa escrita o internet *Aporte original en radio *Mejor columna o blogger *Mejor reportaje o crónica en tele *Mejor fotografía *Mejor medio comunitario *Premio al coraje de un periodista
Los jueces tuvieron en sus escritorios más de 700 trabajos periodísticos que olían a sudor, al periodismo que se hace con las uñas y mucho esfuerzo, que camina sobre terrenos lodosos y aborda la Colombia real. Y cuando contaba eso, María Teresa volvía a conmoverse.

Del archivo histórico de Semana.com recopilé algunas notas que reflexionan sobre lo que resultó de esa experiencia que este año está por repetirse: "(el premio es para) incentivar a estos periodistas anónimos que libran a diario sus silenciosas batallas, como reporteros encargados de contar las otras historias que reflejan la identidad y la cotidianidad de sus lugares de origen (...) Más de 700 trabajos pusieron a los miembros de este jurado a re-pensar algunas de sus definiciones de la buena práctica periodística. Con tal frecuencia y torrente fueron aflorando entre los envíos el coraje para afrontar la adversidad o la indiferencia, la innovación para dejar atrás la escasez o la censura, el esclarecimiento para ir más allá de la investigación y la denuncia. (...) La distinción busca resaltar el valor y la calidad del trabajo de los periodistas regionales, cuya labor es muchas veces peligrosa y poco recompensada"

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sábado, diciembre 06, 2008

¿Nos quedaremos mirando? (Estrategias para cubrir la violencia, desde otros sitios)

Llevábamos varias preguntas de plato fuerte para el desayuno. "¿Cómo construir temas sociales en este contexto de violencia desatada? ¿Qué temas podemos aportar las y los periodistas sociales cuando los muertos y los ajustes de cuentas entre narcos acaparan los titulares? ¿Hay alguna agenda alterna, pero vinculada, que podamos aportar? ¿Cómo podemos alumbrar otros sitios que no estamos viendo? ¿Hay alguna manera de dar un paso atrás y contar desde ese lugar? ¿O nos tenemos que conformar con mirar los destrozos?"

La batería de preguntas la dirigimos a nuestra invitada de lujo, la maestra colombiana de periodismo, María Teresa Ronderos. Ella, sencilla y experta, comenzó a responder nuestras dudas con una reflexión: "En nuestras notas los ciudadanos que padecen la violencia siempre salen como víctimas, siempre llorando, siempre los representamos tristes, sin ideas, sin opciones, sin derechos, sin poder. Nunca les preguntamos '¿qué cree que pueda hacerse?, ¿dónde siente que le están fallando? ¿cómo resolvería usted este problema?' No hemos contado las historias de superación, de coraje, de derechos que empoderan a la gente".

Con esta primera sacudida comenzó la charla de más de 3 horas que una veintena de perodistas mexicanas (19 mujeres, 1 hombre) tuvimos hoy con Ronderos. Estas son algunas de las notas que tomé (y que me di la licencia de aderezar) de esta entrañable charla que nos da muchas pistas para reportear:

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La Red de Periodistas de a Pie

Hace dos años y medio regresé a México de mi viaje por Sudamérica, en el que recorrí las redacciones de varios países y charlé con muchos colegas (corresponsales, fijos, freelances, cronistas, itinerantes, jefes, famosos, desconocidos, ilusionados, desencantados, líderes o apáticos) sobre los "secretos" de una buena pieza periodística y cómo desde el periodismo podríamos transformar la realidad. A mi vuelta traía muchas inquietudes y la mente llena de ideas.

Meses después, en marzo de 2006 varias colegas y yo que durante años hemos cubierto las mismas conferencias (asuntos de pobreza, derechos humanos, migración, ecología) coincidimos en un restaurante cerca de La Alameda. En la charla comenzamos a quejarnos de lo de siempre: "nuestros diarios están plagados de notas políticas (hoy pasaron la estafeta a las policiacas)... los temas sociales no son prioridad... es frustrante... los editores no entienden nuestra información... qué está fallando".

Recuerdo que yo comencé a platicarles sobre las iniciativas de periodistas que conocí durante mi viaje. De esa comida, sin saberlo nacería la Red de Periodistas Sociales, aunque su nombre formal es la "Red de Periodistas de a Pie”.
Hoy, la Red la conformamos 87 periodistas en la ciudad de México que trabajamos en periódicos, revistas y algunas radiodifusoras; la abrumadora mayoría somos mujeres y cubrimos los asuntos que denominamos “sociales”, aunque pensamos que el periodismo social es cuestión del enfoque que da el reportero para abordar cualquier tipo de noticia.
Tenemos en común que somos reporteras y reporteros de calle y que nuestras notas pocas veces logran ser los titulares de los medios de comunicación (las ejecuciones y declaraciones de los políticos acaparan esos espacios mientras que asuntos como la pobreza ya no son considerados anomalías).
La información que hemos optado por cubrir –-que habla del ciudadano común y de la realidad del país-- es poco comprendida en muchas redacciones y repele a algunos lectores; nosotros la consideramos indispensable y urgente para la construcción de la democracia y nos sentimos preocupados de que esté fuera de la agenda política.
Desde hace dos años estamos sacando tiempo de nuestros días de descanso y lo dedicamos a pensar cómo cambiar esta situación y a diseñar estrategias para ganar espacios en los medios de comunicación para la información que cubrimos. Lo mismo nos juntamos los domingos en la mañana en restaurantes ubicados junto a parques (habría que ver a las que son mamás echando ojo a sus hijos y planeando próximos talleres) o entre semana después del trabajo diario, hasta pasadas la media noche, en cualquier casa, bar o café. Donde se pueda, como se pueda.
Aunque somos de distintos medios (y seguimos siendo competencia) tenemos una misma carta de navegación: buscar dimensión social en cualquier tipo de suceso noticioso; enfocar la información desde la perspectiva de los derechos humanos y tratarla a profundidad; sabernos corresponsables de la construcción de ciudadanía y confíar en que la realidad puede ser cambiada a través de la denuncia y la propuesta de soluciones. Si alguien saca un buen reportaje, si en su medio le dan un buen espacio, es satisfactorio para todos.
Nuestro método para ganar espacios es capacitarnos para mejorar nuestro quehacer periodístico y reunirnos para reflexionar sobre cómo hacer una cobertura de calidad de los temas de interés público.
Con ese afán hemos organizado distintas actividades; por ejemplo tuvimos un desayuno para fundamentar la esperanza en los alcances de nuestra profesión con el maestro colombiano Javier Darío Restrepo y otro con María Teresa Ronderos para profesionalizar nuestra cobertura; una charla sobre derechos humanos en épocas de militarización con una experta de la ONU; un taller de narrativa con Juan Villoro; un diplomado de políticas sociales con Clara Jusidman y su equipo; así como distintos talleres sobre temas tan específicos como los “trucos” de los que se valen los funcionarios para esconder los resultados de los programas sociales, la cobertura responsable de temas de infancia o cómo sacarle provecho a la ley de transparencia y acceso a la información pública.
La Red es un sueño colectivo sostenido del entusiasmo de quienes la integramos y es también la forma que encontramos para aportar, desde nuestra profesión, un granito de arena para hacer de ésta una sociedad más justa.

La importancia de los blogs ante la censura: Caso desalojo en Chinkultic

Los diarios chiapanecos se autocensuraron, pero no los reporteros. La noticia de los seis indígenas asesinados el 3 de octubre durante el desalojo policiaco de los campesinos que cobraban la entrada a las ruinas arqueológicas de Chinkultic no ocupó primeras planas y, salvo dos casos, fue minimizado en interiores.


Al día siguiente de la matanza, los diarios locales se comportaron de manera vergonzosa y mostraron su sumisión al gobernador del Estado con sus encabezados:


Diario de Chiapas: Premio Nacional a joven chiapaneca; Cuarto Poder: Emite declaratoria de emergencia: SG; La Voz del Sureste: Turismo , prioridad para el desarrollo: SG; Noticias: Embellecimiento de TGZ: Sabines; El Heraldo de Chiapas: Bajo agua 4 comunidades de Juárez, seguirán lluvias ; ES!: En camino más acciones para tender migrantes; Péndulo de Chiapas: Inauguran obra de iluminación escénica del centro de Tuxtla; Expreso Chiapas: Clausura Profepa obra que afectaban a Montes Azules ; Chiapas Hoy: Chiapas se consolida.


Los comentarios entre los reporteros, según narra el periodista Isaín Mandujano, eran desoladores.



--No vale la pena arriesgar el pellejo en un operativo así, para qué si luego ni te pelan la nota.
--Si te la publican, la manipulan toda.
--Mi nota nunca la ví, lo que sí publicaron fue la versión oficial, la versión del gobierno.
--Por vez primera cubro un operativo policiaco violento, donde todo parecía guerra: balazos, garrotazos, pedradas. Me lucí haciendo la nota, luego no vi nada de mi trabajo en mi medio.


Pero los censores no pudieron cumplir con su cometido. Esta vez no pudieron simular que no había pasado nada, ni enterrar cadáveres en fosas clandestinas, ni fabricar indígenas culpables, ni exculpar a sus policías por los excesos de la fuerza. Porque no pudieron callar a los comunicadores.


Ante los primeros indicios del bloqueo informativo, los combativos blogs de dos reporteros chiapanecos ya daban la versión no-oficial que desmentía que los agresivos campesinos habían matado policías. Su información estaba potenciada con las notas de sus compañeros censurados, con fotos comunes, testimonios, crónicas, videos… y hasta las fotos de los policías que participaron en el operativo.


La evidencia fue avasallante. Las fotos de los cuerpos agujerados de los campesinos muertos resultaron ser la mejor prueba de la mentira oficial. Los reporteros chiapanecos nos pusieron el ejemplo a todos.


Dos de estos blogs combativos http://escrutiniopublico.blogspot.com/ y http://diariomeridiano90.blogspot.com, en los que me basé para armar este comentario, parecen un engranaje listo para evadir la censura en este y varios otros casos.


La tecnología que muchas veces a los reporteros nos abruma (porque al mismo tiempo tienes que escribir tu nota, tienes que mandarla al on-line en tiempo real, tienes que tomar video y editarlo, tienes que armar tu guión para tele y grabar tu voz, tienes que pasar la información a radio y ‘espotear’ tus audios…) en casos como éste juega a nuestro favor (para no sentirnos frustrados por la información que reporteamos y no nos publicaron) y a favor de los ciudadanos.


Así, la denuncia que íbamos a hacer se convierte en una triple denuncia: la noticia primera, la censura a la que fue sometida y la evidencia de que los dueños de la prensa prefirieron sus privilegios en lugar de respetar el derecho ciudadano a la información. ¡Bien por esta!


domingo, octubre 05, 2008

El ejemplo del periodismo siciliano ante la violencia

En estos días en que los periodistas mexicanos nos estamos preguntando cómo se cubre este nuevo fenómeno de la violencia generalizada, qué papel nos toca jugar en medio de esta carnicería (además de informar puntualmente lo que ocurre) y qué podemos hacer extra además de dar malas noticias si nuestra intención no es infundir más terror, y varias veces he escuchado mencionar al Giornale di Sicilia.
La historia va así: En la década pasada en la que las Mafias sicilianas se apropiaron de mentes, calles, leyes, jueces, política, reglas del juego, lealtades, y que sembraban bombas, cabezas y terror, los ciudadanos se quedaron indefensos y sin autoestima.
“Después de los atentados de 1992 en la ciudad de Palermo, cuando Cosa Nostra mató a los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borselino, la lucha social de este país dio un giro y en consecuencia, comenzó también a tener otras dimensiones de lucha (…) la gente se sumió en una reflexión sobre lo que debían hacer, pues las organizaciones aisladas no podían contra ‘el monstruo’ del crimen organizado”, relata mi amiga periodista Cynthia Rodríguez, desde Italia para Excélsior.
“Fue así que en 1995 nació Libera que hoy en Italia agrupa a alrededor de mil 400 organizaciones civiles de todo el país, que sin perder su identidad y su razón de lucha --pues hay desde asociaciones de comerciantes, ambientalistas, empresarios, católicos, laicos, etc.-- están coordinados para combatir la violencia, la ilegalidad, la corrupción y las ‘complacencias’" (mediante proyectos culturales, educativos, políticos y sociales diveros).
Lo más difícil de combatir era "la cultura mafiosa" --le dijo uno de los protagonistas--, “aquella de los favores, aquella de pretender una serie de atenciones en manera no legal, aquella de la mentalidad, este es el rol que la sociedad responsable debe tener”.
En este asunto, según lo que encontré en Internet, jugó un papel crucial el diario Giornale Di Sicilia, que, además de cubrir las investigaciones policiacas y los juicios contra funcionarios y empresas coludidos con los criminales, ayudó a recuperar la confianza de los habitantes de la región en su poder como ciudadanos.
¿Cómo fue? “Fue el Giornale di Sicilia, primer periódico de la región, el que se convirtió en uno
de los más fuertes aliados de esta transformación, especialmente en la implementación de la cultura de
la legalidad y la libertad en la juventud y las escuelas. A través de una sección denominada Cronaca in
Classe
donde los estudiantes diariamente realizan entrevistas a personalidades públicas, redactan
artículos, plantean exigencias, problemas, soluciones, etc. Muchas de las veces tratando el tema de la
mafia y la criminalidad (...) El paso de cambiar la imagen de la ciudad, hacerla más humana, habitable y ofrecer una mejor calidad de vida consistió en atender pormenorizadamente a las sugerencias y peticiones de la ciudadanía de Palermo en cuanto a la reparación de vías, embellecimiento de fachadas y construcción
de parques y plazas, se rindió homenaje a los caídos en la lucha contra la Mafia, desde modestas placas conmemorativas colocadas en los sitios donde fueron asesinados, como el renombramiento de calles; en señal de que el pueblo de Palermo no olvidará jamás a todos aquellos que dieron sus vidas para lograr este cambio de mentalidad (...) El devolver a los palermitanos el orgullo de sentirse sicilianos, fue fundamental para lograr el cambio en su mentalidad.

"Cuando éstos empezaron a ver su niños interesados en la recuperación de su ciudad, empapados de proyectos de investigación de sus raíces, y a conocer la esencia misma de su gentilicio; el sentimiento hacia la ciudad se asimiló al que tenían dentro de su propia casa, con lo cual, los cuidados al patrimonio palermitano también se consideraron como tal. Incluso hasta llegaron a ver a la mafia, no como un icono de Sicilia, sino como un fenómeno ajeno a ella". (el texto completo de donde saqué este fragmento está en http://www.clad.org.ve/fulltext/2034900.pdf)
Según el proyecto de medios por una Cultura de la Legalidad, el papel de los medios en una sociedad donde ya no hay respeto por la ley puede ser exhibir al crimen y la corrupción reforzando, a la vez, la cultura de la legalidad (vigilando el comportamiento de los funcionarios públicos, haciendo informes sobre la corrupción y facilitando la
participación pública en la promoción de la cultura de la legalidad y el estado de derecho)”.
Menciona también el ejemplo del Giornale Di Sicilia y explica que “usó sus páginas para alentar a niños de diferentes partes de la región a convencerse deque ellos también pueden influir en la vida diaria de su propia sociedad. Durante años han publicado las cartas y las opiniones de los estudiantes, sobre sucesos ycondiciones específicas en su comunidad, en particular sobre el estado de derecho o sus deficiencias. El periódico busca, entonces, las opiniones de funcionarios de elección popular o por nombramiento, o de otros especialistas, a quienes se les pide que respondan a preguntas específicas de los niños, ylas respuestas son publicadas semanalmente en una página especial.

"Como frecuentemente el diálogo se refiere a asuntos, particularmente sobre la corrupción y la delincuencia local, que afectan a los adultos y a la comunidad en general, muchos adultos y jóvenes se
interesan activamente. Esta política del Giornale Di Sicilia tiene varias funciones.
Expone problemas y exige a los funcionarios que respondan, demostrando con esto a la
generación más joven de sicilianos que pueden involucrarsedirectamente en elfomento
del estado de derecho. También refuerza los programas escolares de prevención del
crimen y la corrupción. Por último, al llegar a los niños, también llega a sus hermanos,
padres y otros miembros de la sociedad”.
Y aunque ciertamente, como narra Cynthia, Sicilia todavia tiene muchos problemas y la frase “cultura de la legalidad” ya dejó de tener sentido por haber sido tan manoseadas, el ejemplo del Giornale nos puede inspirar para buscar una respuesta mexicana a las preguntas que nos planteamos los periodistas.

sábado, octubre 04, 2008

Si el mensajero no está bien, el mensaje llegará distorsionado

Hoy recibí invitación para asistir a un foro más de periodistas. La semana antepasada fue para discutir la federalización de los delitos contra periodistas, la anterior fue para articular la defensa del gremio ante tanto "periodicidio", esta próxima será para recibir capacitación sobre cómo defendernos al cubrir situaciones peligrosas.
Ninguna, nunca, versará en cómo defendernos ante las violaciones laborales. La necesidad más básica, urgente, generalizada y primaria de todas.
¿Por qué esa renuencia a considerar que las violaciones a los derechos laborales de los periodistas son violaciones a la libertad de expresión, como bien lo señala la Federación Internacional de Prensa (FIP)?
Ahora que las organizaciones internacionales están preocupadas por la situación de los periodistas mexicanos, ¿por qué no aprovechan para incluir en su agenda el tema del mejoramiento de las condiciones en las que realizamos la profesión?
Ahora que hay tanta efervesencia de los movimientos ciudadanos (a los que se unieron políticos y líderes de opinión) en defensa al derecho a la información, ¿por qué no vigilamos también las condiciones de trabajo en la que desarrollan su trabajo los periodistas? Ahora que se proponer la creación de un observatorio que vigile los contenidos que difunden los medios de comunicación, ¿por qué no vigilamos también que los trabajadores de la prensa tengan unas condiciones decentes de trabajo para desarrollar bien su labor?
¿Por qué las fundaciones, organizaciones y ONG dedicados al mejoramiento de la prensa mexicana no se fijan en las condiciones en las que realizamos el oficio? ¿No les parece evidente que la calidad informativa tiene una relación intima con la situación laboral de los periodistas, o por qué el silencio? ¿Para no incomodar? ¿A quiénes?
Debemos estar conscientes de que, si el mensajero está mal, el mensaje llegará distorsionado. Si los reporteros reciben 50 pesos por nota publicada o son obligados a firmar contratos en blanco o son subregistrados ante el IMSS, ¿qué clase de información van a transmitir? Si las reporteras tienen miedo de perder su trabajo por tocar intereses de sus empresas, o si tienen miedo de ser asesinadas, o si no tienen lo necesario para mantener a sus familias, ¿qué tan objetivas, libres y desinteresada serán las noticias que difundan? (Si no creemos hay que ver el informe sobre los freelance mexicanos que hizo la Fundación Rory Peck)
Tenemos que entender que sin condiciones justas de trabajo es imposible hablar de independencia editorial y de libertad de prensa. Y que si decimos que la prensa tiene un rol fundamental en la construcción de la democracia, es obvio que un periodismo real y de calidád sólo puede asegurarse a través de decentes condiciones de trabajo.